Nos paramos junto al mar
y no nos preguntamos
en ese momento
Nos paramos junto al mar
y no nos preguntamos
en ese momento
cuál fue la primera ola
ni qué de ella nos queda en la segunda ola,
y luego en la tercera, y la cuarta.
Mirábamos de frente al mar, y no nos pasó esa idea por la cabeza.
Fue hasta entrada la noche,
puesta ya la luna,
que debimos preguntarnos cuánto de esa estela
nos trajimos al cuarto.
Mañana, al regresar, y ver el mar de frente,
mientras las olas nos tocan los pies,
quiero saber qué de aquella ola, la primera ola,
que los dos vimos juntos -de manera tan clara-
estará ahí.
¿Puede una ola, la primera ola, acompasar el resto de sus vaivenes?
Si pudiera hacerle una pregunta al mar sería ésta.
cuál fue la primera ola
ni qué de ella nos queda en la segunda ola,
y luego en la tercera, y la cuarta.
Mirábamos de frente al mar, y no nos pasó esa idea por la cabeza.
Fue hasta entrada la noche,
puesta ya la luna,
que debimos preguntarnos cuánta de esa estela
nos trajimos al cuarto.
Mañana, al regresar, y ver el mar de frente,
mientras las olas nos tocan los pies,
quiero saber qué de aquella ola, la primera ola,
que los dos vimos juntos -de manera tan clara-
estará ahí.
¿Puede una ola, la primera ola, acompasar el resto de sus vaivenes?
Si pudiera hacerle una pregunta al mar sería ésta.
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