Horas de oficina

   

Written by:

Mientras escucho quejas de directores, gerentes y ejecutivos por temas de ubicación, tamaño y/o ventilación de sus respectivas oficinas, yo agradezco tener el aislamiento suficiente como para leer un par de noticias por la mañana, comerme unos «Rancheritos» a mediodía y mirar, al mismo tiempo, el poco espacio fuera de aquí que se cuela por entre los armazones que conforman mi cubículo.

En las últimas dos semanas he visto crecer tres pisos el edificio de enfrente. Ha crecido, según mis cálculos, más rápido que la palma que le regaló el mes pasado su novia a Julio, el supervisor de mayoreo y autoservicio, y seguro, más aprisa que los crecisaurios que una de las chicas de Category se robó de uno de los aguinaldos que regalamos a los niños el día de muertos pasado. Me parece que el edificio crece de veras rápido; si no, al menos, comienza a medir mi tiempo.

El pequeño espacio entre los armazones también me ha llevado a conocer, aunque no sepa todavía su nombre, al joven que limpia los ventanales del edificio, y que al principio me asustaba cuando aparecía frente a mí sin avisar, luego de descolgarse sin reparo a una velocidad fuera de lo común para alguien que limpia ventanas. La primera vez que pasó de largo pensé que alguien del piso 9, en Recursos Humanos, había decidido terminar de una buena vez con su triste existencia, luego de esas juntas eternas en las que uno no hace sino comer galletas y destapar Coca-Colas mientras mira gráficas ininteligibles. ¿Se habrá alguna vez lanzado alguien desde alguna oficina, en algún edificio de Polanco o Santa Fe? Pienso en cuántos de ellos morirían con la corbata puesta.

Del otro lado de la ventana, y a través del reducto que he sabido apreciar estos últimos días, miro un pájaro cruzar el futuro rascacielos y detenerse sobre el edificio en construcción. Desde aquí, pienso, mientras me llevo un «Rancherito» a la boca, sólo queda trazar puentes de otra forma.

 

Mientras escucho quejas de directores, gerentes y ejecutivos por temas de ubicación, tamaño y/o ventilación de sus respectivas oficinas, yo agradezco tener el aislamiento suficiente como para leer un par de noticias por la mañana, comerme unos «Rancheritos» a mediodía y mirar, al mismo tiempo, el poco espacio fuera de aquí que se cuela por entre los armazones que conforman mi cubículo.

En las últimas dos semanas he visto crecer tres pisos el edificio de enfrente. Ha crecido, según mis cálculos, más rápido que la palma que le regaló el mes pasado su novia a Julio, el supervisor de mayoreo y autoservicio, y seguro, más aprisa que los crecisaurios que una de las chicas de Category se robó de uno de los aguinaldos que regalamos a los niños el día de muertos pasado. Me parece que el edificio crece de veras rápido; si no, al menos, comienza a medir mi tiempo.

El pequeño espacio entre los armazones también me ha llevado a conocer, aunque no sepa todavía su nombre, al joven que limpia los ventanales del edificio, y que al principio me asustaba cuando aparecía frente a mí sin avisar, luego de descolgarse sin reparo a una velocidad fuera de lo común para alguien que limpia ventanas. La primera vez que pasó de largo pensé que alguien del piso 9, en Recursos Humanos, había decidido terminar de una buena vez con su triste existencia, luego de esas juntas eternas en las que uno no hace sino comer galletas y destapar Coca-Colas mientras mira gráficas ininteligibles. ¿Se habrá alguna vez lanzado alguien desde alguna oficina, en algún edificio de Polanco o Santa Fe? Pienso en cuántos de ellos morirían con la corbata puesta.

Del otro lado de la ventana, y a través del reducto que he sabido apreciar estos últimos días, miro un pájaro cruzar el futuro rascacielos y detenerse sobre el edificio en construcción. Desde aquí, pienso, mientras me llevo un «Rancherito» a la boca, sólo queda trazar puentes de otra forma.

 

 

Una respuesta a “Horas de oficina”

  1. Avatar de Amelia
    Amelia

    Me encanta Fer… Ficción o realismo? Nunca lo sabré, perp igual lo pienso como verdad porque leerte me hace sentir que estás aún em gdl y que vamos a ir por unas chelas todos juntos..

    Me gusta

Deja un comentario

Latest Stories